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Marzo, 2005 C U L T U R A: 5 preguntas a Teresa Dovalpage Por Luis de la Paz (Diario Las Américas) Existe una relación tan marcada entre la obra de un escritor y la época en que le tocó vivir, y todo ello sin que el texto literario sea precisamente autobiográfico. Allí, entre las palabras, las imágenes, las situaciones y el entorno que se recrea, gravita la presencia de las circunstancias que le tocó afrontar al autor. Por ello, los maratónicos y diarios apagones de luz en La Habana, sirven de trasfondo para que Teresa Dovalpage (La Habana, 1966), hilvane la historia de una familia cubana en su novela Posesas de La Habana, o las peripecias de una joven enviada a trabajar y estudiar al campo en A Girl like Che Guevara, dos novelas, una en español, la otra en inglés, que reflejan la vida contemporánea. Para saber más de la autora: www.dovalpage.com. 1.-Usted ha publicado Posesas de La Habana, una novela donde a través de una familia cubana, escudriña la vida cotidiana en la isla. Háblenos un poco sobre de ese libro. -- Es una historia sobre la vida actual en Cuba -en pleno período especial- narrada desde el punto de vista femenino. Las protagonistas son tres mujeres y una niña que comparten un apartamentico en Centro Habana. Beiya, la niña, describe con pelos y señales las interioridades de una escuela primaria del barrio Cayo Hueso. Entre otras cosas, da su propia interpretación del caso de Elián González, que por supuesto no coincide con las imágenes que se transmitieron por la tele cubana, donde salían los "pioneros" agitando sus banderitas y aullando como endemoniados por el regreso del muchacho. En el plano histórico, la novela presenta una visión panorámica de la historia de Cuba desde Machado hasta Castro. La acción transcurre durante una noche de apagón programado y se complica por la presencia de El Deslenguador, versión centrohabanera de Jack el Destripador. Las protagonistas adultas (la abuela de noventa años, su hija sesentona y la hija de ésta, treintañera) no tienen marido, esperanzas ni futuro y desahogan sus frustraciones sexuales y sociales peleando unas con otras. En las páginas de Posesas, el nivel de estrógeno suele elevarse por encima de la media. 2.-La novela transcurre en el núcleo familiar, sin embargo resulta una "familia atípica", por sus características y situaciones. Siguiendo la ruta de su novela, ¿se podría pensar que la esencia familiar tradicional se ha resquebrajado producto de la revolución castrista? -- Me dio mucha gracia la expresión "núcleo familiar," hace un montón de años que no la oía. Mira, la escasez de viviendas en la isla ha llevado a la familia tradicional a un atolladero, precisamente por acumulación de miembros familiares. Cuando se juntan tres o hasta cuatro generaciones bajo el mismo techo, que suele ser lo común en La Habana, la privacidad que necesita un "núcleo familiar" para funcionar como tal desaparece. Las peleas se agudizan por el hecho de estar todos, según la expresión vulgar, nariz con nariz, desde que amanece hasta que se van a dormir. Hay un problema adicional. Hoy día la condición para estudiar una carrera universitaria en Cuba es pasar los tres años de preuniversitario en una escuela en el campo. Esto también ha contribuido a desarticular a la familia. Cuando los muchachos regresan a casa se encuentran prácticamente desconectados de sus familias y les resulta difícil aceptar las reglas de conducta de sus padres -en los campamentos nadie se mete a averiguar dónde o con quién se está un estudiante hasta las dos de la madrugada... los maestros andan demasiado ocupados con sus propias diversiones nocturnas. Así, la familia cubana sufre los embates de esta doble corriente de acumulación/separación que la lleva, con frecuencia, a zozobrar. 3.-En literatura la ficción y la realidad generalmente van tomadas de las manos. ¿Cuánto hay de Teresa Dovalpage en su novela? -- Hay poco de mí misma y mucho de la experiencia colectiva de ser cubana. Mis libros reflejan diferentes épocas que me ha tocado vivir, aunque lo autobiográfico sea generalmente menos que lo ficcional. Mi novela en inglés A Girl like Che Guevara, publicada por Soho Press en abril de 2004, se basa en un período de escuela al campo en Pinar del Río y en lo que sucedía en el campamento durante el día, y, sobre todo, por la noche. Las escuelas "al" campo consistían en pasar cuarenta y cinco días en la recogida de café o de hojas de tabaco, una vez al año, desde séptimo hasta duodécimo grado. (Ahora son, como te decía antes, escuelas "en el" campo, y duran los tres años del pre. Cómo puede un simple cambio de preposiciones hacer más difícil la vida, ¿no?) A Girl like Che Guevara trata sobre la adolescencia en Cuba durante los ochenta y en ese aspecto es autobiográfica. Yo tenía dieciséis años en 1982, como Lourdes, la protagonista, y tuve la desgracia de asistir a seis escuelas al campo, tres de ellas en Pinar del Río. Pero, desde luego, la parte anecdótica es pura ficción. Posesas de La Habana, publicada por PurePlay Press en agosto de 2004, tiene más elementos autobiográficos. En mi familia las mujeres llevan los pantalones, como sucede en la novela. Mi madre, mi abuela y yo compartíamos un apartamento en Carlos III, igual que las protagonistas, y he perdido la cuenta de los apagones, programados o no, que nos tocó sufrir. El período especial lo viví en carne propia hasta 1996. Pero, naturalmente, el trazado de los caracteres está desfigurado. Digamos que es mi familia vista en un espejo de feria, donde aparece mucho peor de lo que realmente es. 4.-Usted vive en la actualidad en Nuevo México y anduvo por San Diego y otros sitios. ¿Cómo evaluaría usted el exilio cubano de Miami, desde el oeste de los Estados Unidos? -- Por desgracia aquí en el suroeste se conoce muy poco del exilio cubano. Vamos, ¡a duras penas se conoce de Cuba! Hay un pueblo en Nuevo México, no lejos de Albuquerque, que se llama Cuba y me han preguntado un montón de veces si soy de allí, aunque mi acento caribeño no debería dar lugar a confusiones. Entre otras preguntas que llevo coleccionadas en mis book signings está que si en Cuba (la isla, se entiende) hablamos el tagalo, como en las Filipinas, y con qué países tenemos fronteras. En fin... Mi conocimiento del exilio proviene sobre todo de lo que leo en Internet (el Herald, Cubanet, Noticuba Internacional y, por supuesto, Diario Las Américas). Mi primer contacto "físico" con la capital del exilio cubano fue el año pasado, cuando fui a un book signing en Books and Books. De más está decirte que fue una experiencia maravillosa. Ahí me di cuenta de cuánta falta me hacía el contacto con mis raíces, con la cubanía que se respira en las calles de Miami. Me sorprendió un poco la diversidad de opiniones que sobre la cuestión cubana existe entre los distintos sectores del exilio, pero creo que es una muestra contundente de la libertad de expresión que tenemos aquí. Aunque haya una multiplicidad de pareceres sobre los medios para lograrlo, pienso que, en general, todos estamos de acuerdo en que lo fundamental es la libertad de Cuba. 5.-¿Que debemos esperar los lectores después de Posesas? --Acabo de terminar una novela en inglés inspirada en los sucesos de la primavera negra de 2003, específicamente la infiltración de informantes de la Seguridad castrista entre los periodistas independientes. La escribí en inglés porque el público norteamericano suele recibir poca información sobre qué significa ser disidente en Cuba y los peligros que se corren. Sobre todo, la desconfianza, el temor a que el vecino que más vocifera contra los apagones pueda ser (como lo ha resultado) un agente del gobierno. La palabra "chivato" no tiene un verdadero equivalente en inglés. "Informer" suena tan aséptico que apenas da la idea. Tengo otra novela en español -La hija boba de Oshún- pero todavía está en proceso. |
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