Biografia
Nací en La Habana en medio de un ciclón y creo que también se había ido la luz, por remate. Esto fue en 1966 y desde entonces hasta la fecha he sido fiel a mi vocación de ratona de biblioteca. Pasé mi adolescencia con la nariz entre novelas por lo que jamás de los jamases aprendí a bailar ni a maquillarme. Tampoco a cocinar, para decepción de mis futuros maridos. Asistí a la universidad de La Habana y me gradué en 1990 como licenciada en inglés.
En 1995 me casé con Hugh Page, un psicólogo americano que era un alma de Dios, y con él vine a los Estados Unidos en el 96. Vivimos varios años en San Diego, donde escribí mi primera novela en inglésA Girl like Che Guevara (Soho Press, 2004). A Girl... trata sobre las escuelas al campo de los años ochenta en la provincia de Pinar del Rio, los revolcones de alumnas y maestros en las noches del campamento, el éxodo del Mariel, los orishas y otras cubanerías.
En 2002 Hugh y yo nos mudamos a Albuquerque huyendo del tráfico incesante y de las multitudes californianas, aunque debo reconocer que todavía extraño el Pacífico y el restaurante cubano Andrés’ Patio allá en Morena Boulevard. Ya en tierras nuevo mexicanas empecé un doctorado en literatura hispana en UNM.
En Albuquerque pergeñé otra novela, esta vez en español: Posesas de La Habana (PurePlay Press, 2004). Resultó un retrato distorsionado, como son la mayoría de los retratos literarios, de mi propia familia en Cuba. Allí tres mujeres y una chiquilla pasan una noche de apagón programado encerradas en su apartamentico de Centro Habana, mientras las acecha un ladrón conocido como El Deslenguador. Éste es parte real y concreta del folclore centrohabanero y no fruto de mi imaginación, por cierto. La acción de Posesas... transcurre durante el período especial y el brete aquel de Elián González, en el año 2000.
Mi nueva alma mater también resultó fuente de inspiración. En una clase de Estudios del Suroeste que tomé con el Dr. Enrique Lamadrid me impresionó la leyenda de La Llorona, especie de Medea local que ronda las acequias después de ahogar en ella a sus críos. Esta figura se metió por la fuerza de sus ovarios en una obrita que originalmente iba a tratarse de los balseros y de ahí salió La hija de la Llorona, que se representó en Chicago entre noviembre y diciembre de 2006 por el grupo de Teatro Aguijón.
Mi segunda novela en español, Muerte de un murciano en La Habana, quedó finalista del premio Herralde y se publicó en 2006 por la editorial Anagrama en España. La trama gira en torno a un triángulo amoroso bastante estrafalario: un travesti/ santero que resulta ser bisexual, una rubiecita que se hace más boba de lo que es (ambos cubanos y sin un quilo partío por la mitad), y un empresario murciano que llega a La Habana en busca de oro, como los antiguos indianos, y termina hecho picadillo. Me divertí montones escribiéndola, sobre todo introduciendo muy frescamente versitos de la zarzuela Los Gavilanes y otros espantosos de mi autoría.
Después de la muerte de Hugh, pues me volví a casar. Gary James, mi husband number two, es un esquiador impenitente. Es también mecánico de aviones y puede reparar cualquier cosa que se rompa en la casa, lo cual contribuye sin dudas a elevar su valor de uso. Me doctoré en junio del 2008 y acto seguido Gary y yo nos mudamos a Taos, donde esperamos pasar mucho, pero muchísimo tiempo, porque estoy hasta el último pelo de mudanzas.
Taos Ski Valley es un paraíso para los esquiadores que en el invierno llegan de todas partes. Durante el resto del año Taos es una ciudad orgánica, jipiteca y artística, con boutiques fascinantes, varias librerías (una se llama Moby Dickens, miren qué imaginación) y una calle principal, Paseo del Pueblo, donde pastan las vacas muertas de risa. Para echarle un vistazo, pasen por aquí.
http://taoswebb.com/
Mi próximo libro, Por culpa de Candela y otros cuentos escandalosos, se publicará este año con Floricanto Press.
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Muerte de un murciano en La Habana
(Editorial Anagrama, 2006)
Pío es murciano, sesentón y divorciado, y la empresa para la que trabaja en España lo envía a poner orden en la caótica filial de Cuba. Y así, entre el griterío habitual de las calles habaneras y la música salsa que sale de las puertas abiertas, se oyen los compases de una zarzuela española. Formidable mezcla, tan formidable como la impresión que causa la inocente Maricari en el español. Esa bonita Maricari, que rehúsa ser jinetera, a pesar de las presiones de su terrorífica madre. Porque en esta Habana de Dovalpage, ruidosa, pero también ruinosa, cada quien goza y se busca la vida como puede. Por ejemplo, Mercedes, que en verdad es Teófilo, y elegantemente travestida se gana la vida como consultante espiritual y santera. Maricari la consulta, y siguiendo sus consejos, aprieta el acelerador en su relación con Pío. Pero a Mercedes-Téofilo, desde que ha conocido a Maricari ya no le resultan tan convincentes los potentes encantos de su novio, y el triángulo murciano-cándida-travesti pero no tanto se vuelve una figura más digna de la física atómica que de las complicadas geometrías sexuales y sentimentales de La Habana ... Desgarrada, deslenguada, divertidísima, esta Muerte de un murciano en La Habana promete ser uno de los más gozosos descubrimientos de la novísima literatura hispanoamericana. “Teresa Dovalpage es una nueva voz literaria con méritos propios, que ha llegado para quedarse” (Benigno Dou, El Nuevo Herald).
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